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TEMAS DE ANALISIS

Por Santiago Villarreal Cuellar
Sicólogo Social

Los tres reyes vagos llegaron al Sur del Huila.

 

Antes de finalizar el año anterior, llegaron al Sur del Huila y específicamente a nuestro hermoso municipio de Pitalito, tres reyes vagos. Como en la historia de los evangelios cuando los tres reyes magos fueron a visitar al Niño Jesús, llevándole regalos, estos reyes vagos también traían regalos a los habitantes de esta creyente región del Sur.

El primer Rey Vago, llego a mediados de octubre y se presentó en forma de un ingeniero agrónomo, trayendo como regalo semillas de cardamomo, una planta que produce un fruto del cual se extrae un esencia utilizada en muchas industrias cosméticas y alimenticias. Los mayores cultivos de esta planta se encuentran en países como la India, Bangladés, Pakistán e Indonesia en el Asia y Brasil, Guatemala, Nicaragua, El Salvador y México en Latino-América.

Pero el Rey agrónomo no regalaba las semillas, sino que pretendió venderlas a un precio bastante alto, incluyendo su asesoría para la siembra y cosecha de la planta. Se le olvidó o ignoraba el Rey Vago, que hace veinticinco años también vinieron otros reyes timadores con el mismo embuste y hubo mucha siembra de cardamomo que terminó vendiéndose en las cantinas y las galleras, para ser masticada como una especie de chicle, hasta que ningún campesino quiso volver a saber nada de esta planta. No son las plantas las que producen dinero, sino la comercialización del producto de las mismas. El mundo está saturado de cardamomo. Por eso, sigan cultivando café, que es el único cultivo de se vende como el oro en nuestro país y no se dejen embaucar por estos reyes vagos.

En noviembre llegó el otro Rey Vago y se presentó en forma de una fundación o como se llaman ahora: ONG. Y llegó exclusivamente trayéndole regalos a los desplazados por la violencia. Nada menos que les ofrecen muchísimas hectáreas de tierra. Solo que estas tierras están ubicadas en una región muy lejana del Sur del Huila y se encuentran en una zona llamada Mapiripán, en el departamento del Meta. Quizá los desplazados que se refugian aquí, ni siquiera saben donde están estas tierras.

Lo irónico de este maravilloso regalo, no es el costo de la inscripción para hacer parte de los afortunados presuntos beneficiarios, que es de la módica suma de ciento treinta mil pesos, como tampoco lo es el número de nuevos ricos propietarios de tierras que está limitado a trescientas cincuenta familias, sino el lugar geográfico. Mapiripán será recordado como uno de los sitios donde se cometió el peor genocidio por parte de los narco-paramilitares y hoy es una región plagada de guerrillas, por lo que pretender llevar allí a desplazados por los actores armados, es como lanzarlos al suicidio.

Pero yo tengo dudas que este regalo sea cierto, porque no solamente es un territorio violento, sino que además sus suelos contienen mucho aluminio, lo que hace que debido a la acidez, no libere suficiente nitrógeno, elemento esencial para la agricultura. Seguramente los técnicos del INCODER declararán no aptas estas tierras para la producción agrícola. Será otro embuste y otro engaño más para estos sufridos hijos de Colombia que deambulan en busca de un refugio seguro.

Y el último Rey Vago, llegó a mediados de diciembre con un tremendo regalo: ¡casas gratis! Yo no podía creer cuando escuché los anuncios en un noticiero radial, que fueran tan cínicos estos personajes como para que vinieran a estafar tan pronto a nuestra población, recientemente exprimida por el embuste de las pirámides.

Pero sucedió. Ese viernes en la noche, no cabía la muchedumbre en la parte externa del Colegio Departamental, donde el reyezuelo vagabundo sin pena ni vergüenza prometió que un supuesto holandés, traía dinero por costaladas y quería regalar una casa a la persona que se afiliara esa noche. Comprometió hasta la administración municipal, la que después desmintió al timador.

Como este es un pueblo muy fértil para que germine la semilla del engaño (por eso está plagado de sectas, ong, pirámides, multiniveles), no faltaron los ingenuos que se afiliaron a la organización fantasma, cancelando cinco mil pesos y seguramente son optimistas que dentro de poco les entregaran la casa.

Finalizo diciendo que hace más de trescientos años el filosofo Voltaire, escribió: “Hasta de las cosas más ciertas hay que dudar.”

 






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